Punta Querandí

Territorio comunitario, ancestral, sagrado y educativo de los Pueblos Originarios. Desembocadura del Arroyo Garín en el Canal Villanueva, Partido de Tigre, Provincia de Buenos Aires. Humedales continentales del río Luján.

Duelo comunitario: 16 años de lucha y reconocimiento al legado de Raúl Lucero

La conmemoración de los 16 años del acampe en defensa del sitio sagrado Punta Querandí se transformó en un duelo comunitario por la partida de Raúl Lucero, quien dedicó la última década de su vida al territorio, situado en el epicentro de los barrios privados responsables de la destrucción de enterratorios ancestrales y miles de hectáreas de humedales. En una jornada que reunió a más de 150 personas, se inauguró un cartel con su nombre en la huerta, celebrando su legado con actividades artísticas y oradores de organizaciones cercanas.

Cobertura fotográfica: Nicolás Parodi

Su muerte –sorpresiva- golpeó a los integrantes de Punta Querandí en los días previos, poniendo en duda la convocatoria, pero finalmente se decidió convertir esta fecha en un desahogo colectivo y un homenaje a su trayectoria. Con el apoyo de su familia, la jornada del domingo 22 de febrero contó con una enorme asistencia, incluyendo un flujo importante de personas que llegaron desde Tigre centro con un micro gratuito cedido por el Municipio, que también aportó el sonido.

Pasadas las 12 del mediodía, en la habitual ronda de bienvenida de Punta Querandí junto a la Unión de Pueblos Originarios de Tigre y Escobar, el lugar de Raúl fue tomado por su mamá, Gladys Ramos, quien agradeció conmovida las muestras de afecto.

Después de la ceremonia del agua y el almuerzo, comenzaron los números artísticos entreverados con oradores, que hicieron memoria de la vida de Raúl Lucero y los alcances de la lucha. Martín Nunziata, histórico defensor de los humedales del Delta, definió la convocatoria como «extraordinaria» en el marco de “una época de mucho desánimo”. Describió a Raúl como «una persona indispensable, silenciosa pero muy comprometida», y a la propiedad comunitaria de Punta Querandí como «la piedra en el zapato» frente a la propiedad privada de los barrios cerrados.

En el momento más emotivo, la asistencia se concentró en la entrada de la huerta para destapar un cartel con el nombre de Raúl. «Tengo el inmenso recuerdo maravilloso del homenaje que le hicieron. Él nos va a guiar para seguir adelante y andar el camino por el que tanto luchó», reflexionaba Gladys al día siguiente.

Durante la conmemoración también se sumó la voz de su sobrina, Uma Lucero, de 16 años, con uno de los discursos más sentidos de la tarde, en una jornada que Mayra Juárez, de la Red de Memoria India de Buenos Aires, describió como “un desahogo colectivo entre lágrimas y nudos en la garganta”.

“Esta vez la tradicional jornada de febrero, que celebra la existencia de Punta Querandí, se transformó en un duelo comunitario», manifestó Mayra, vecina de Moreno perteneciente a los pueblos kolla y guaraní.

Esta intensidad se reflejó en una propuesta artística diversa que incluyó a Luciano Acosta (foklore de raíz), el grupo Jamani Sikuris de la Isla, la titiritera Iris Cecilia Gutiérrez del Delta, Tony Reyes León con sus chamamés, bailes de Paraguay a cargo de las profes de guaraní del Municipio de Tigre y el grupo Alba Llalec con su repertorio de música de la región selvática. El cierre estuvo en las manos y la voz de Miguel ‘Cheuke’ Ferreyra, músico mapuche de la Comunidad Multiétnica Tres Ombúes (La Matanza) quienes participaron con varios de sus integrantes y tomaron la palabra durante el acto.

Entre los oradores también estuvieron representantes de la Comisión de Derechos Humanos Pancho Soares, SUTEBA Tigre y varios integrantes del Frente de Huertas Agroecológicas, entre otros.

El vacío de la ausencia física de Raúl se sintió en los detalles cotidianos. La profesora de historia Marcela Luque, del Colegio Señor de Mailín de Villa de Mayo, lo recordó en su rol de agente educativo y custodio del lugar: «Me costó ir a recargar el termo para el mate porque ese era el puesto oficial de Raúl. El guardián del fuego. Tu impacto es enorme, tu influencia contagia, tu humildad y sencillez son ejemplo de vida para todos. Ahí te nos quedas, al ladito del fuego custodiando el espacio junto a la yaguareté”.

“Raúl no sólo sembró semillas en la huerta, sembró semillas en los corazones de todos los que tuvimos la fortuna de conocerlo», concluyó Marcela.

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Esta entrada fue publicada en 28/02/2026 por en Otros y etiquetada con .

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