Territorio comunitario, ancestral, sagrado y educativo de los Pueblos Originarios. Desembocadura del Arroyo Garín en el Canal Villanueva, Partido de Tigre, Provincia de Buenos Aires. Humedales continentales del río Luján.
Con casi 850 personas inscriptas, a fines de marzo iniciaron los cursos gratuitos de guaraní, moqoit, quechua y qom del Municipio de Tigre. La creación de esta política pública de fortalecimiento lingüístico -pionera en el Gran Buenos Aires- es uno de los triunfos más influyentes de la lucha de la Unión de Pueblos Originarios de Tigre y Escobar.

El viernes 22 de marzo comenzaron las clases de Ava Ñe’ê (guaraní) a cargo de la mbo’ehára Verónica Gómez con la colaboración de Yéssica Rodríguez, Noemí Ocampos y Liliana Bernal. Al día siguiente, sábado 23 de marzo, fue el puntapie de moqoit la>qaatqa con la coordinación de la napaxguinataxanaxa Deolinda Salteño, quien se desempeña como docente en la Escuela Primaria Nº418 ‘Niño Mocoví’ de la Comunidad El Pastoril del sur chaqueño.
Mientras que el martes 26 de marzo, la yachachiq Josefina Navarro desde Jujuy dio comienzo al curso de Quechua. Por último, las clases de Qom la’aqtac comenzaron el jueves 28 de marzo, con el paxaguenataxanaxaic Mario ‘Nereo’ Charole desde Villa Río Bermejito, en la zona del Impenetrable Chaqueño.
REPARACIÓN LINGÜÍSTICA EN PRIMERA PERSONA
Gilda Céspedes tiene 36 años y vive en el barrio de La Paloma, en la localidad tigrense de El Talar.
«Yo crecí con el quechua, tengo esa lengua en la cabeza y en todas las partes de mi cuerpo, pero no lo puedo hablar, entiendo cuando me habla mi mamá, pero quiero poder tener una conversación fluida con ella», cuenta Gilda, quien se enteró de los cursos el año pasado a través de un afiche pegado en la calle.
Al recordar cómo fue su niñez como parte de una famila donde se hablaba una lengua originaria, relató: “En la Primaria fue tremendo. Yo amaba que mi mamá me venga a buscar a la escuela, pero me hablaba en quechua y sentía mucha vergüenza, porque me discriminaban».
«Esta oportunidad que están dando me enorgullece un montón porque nosotros venimos de pueblos originarios, ya sea de Bolivia, de Jujuy, de donde fuese. Estoy super agradecida con esta propuesta, está muy buena la labor que están haciendo», agregó Gilda.
El principal destinatario de los cursos es el sector de la población que viene de familias donde se hablan o se hablaban lenguas originarias, con el objetivo de «recuperar» el uso de esos idiomas.
Sobre un total de casi 850 personas anotadas, en el formulario de inscripción solo una minoría del 23% contestó que no forma parte de los pueblos originarios, mientras que el 38% se declaró integrante o descendiente. A esto se suma un alto índice (39%) de personas manifestó no saber sus orígenes étnicos.
Luz Santana, de 16 años y vecina de Don Torcuato, se anotó para la lengua del Pueblo Moqoit, una de las naciones del Gran Chaco: «Me interesa aprender sobre esta cultura para conectar con mis raíces maternas. Gracias por este espacio».
Celia Melina Rilo, de 37 años, miembro del Pueblo Charrúa, es nacida y criada en Entre Ríos, hasta que sus estudios la llevaron al conurbano bonaerense. Se anotó al curso de guaraní y expresó: «Quiero aprender para que nunca más se prohíban nuestros idiomas. Para que no mueran y para recuperar un poco de eso que nos fue negado y que nuestros/as abuelos/as no pudieron trasmitirnos por miedo».
Mayra Juárez (35), profesora y activista del movimiento indígena del Gran Buenos Aires, se inscribió «porque el guaraní fue la lengua de mis abuelos y es actualmente hablada en los barrios y por los chicos y jóvenes dentro de las escuelas».
«Celebro que, en estos tiempos de desfinanciamiento, la Unión de Pueblos y el Municipio continúen esta política lingüística», señaló.
El paxaguenataxanaxaic (profesor) ‘Nereo’ Charole, responsable de transmitir el qom, valoró la iniciativa lograda desde Tigre y advirtió que se da en un contexto de “ausencia de políticas públicas para los idiomas indígenas”.
«En general son lenguas despojadas, lenguas que existen pero que son invisibilizadas por una política lingüística estatal podríamos decir inexistente», sentenció.
Otra de las estudiantes es Claudia Maidana (49), docente, quien después de las primeras clases reflexionó: «Me quedé pensando en todo el camino que nos falta por recorrer en cuanto a políticas lingüísticas y educativas en Buenos Aires. Tengo la esperanza puesta en estas acciones que nos van llevando a un mejor futuro».
TIGRE HACE PUNTA
Esta política lingüística surgió en respuesta a una solicitud de la Unión de Pueblos Originarios al intendente Julio Zamora a fines de 2020. Comenzó en 2021 con un curso de guaraní, en 2022 se sumó moqoit por un pedido de la Comunidad Moqoit del Delta y en 2023 se consolidó con qom y quechua, como parte de una reparación histórica para promover la recuperación y revitalización de los idiomas con hablantes en nuestro distrito.
A través de la Dirección General de Derechos Humanos y de la Subsecretaría de Educación, el Municipio garantiza los honorarios del cuerpo docente, una cuenta especial de Zoom para las clases virtuales y el espacio del Centro Universitario Tigre (CUT) para los encuentros presenciales.























