Punta Querandí

Territorio sagrado y educativo de los pueblos originarios, en la desembocadura del Arroyo Garín en el Canal Villanueva, Partido de Tigre, Provincia de Buenos Aires. Humedales continentales del río Luján.

Materiales extraídos por los arqueólogos en los sitios sagrados Punta Canal y Rancho Largo

Por Indymedia Pueblos Originarios.- “Nuevos aportes a la arqueología del sector continental del humedal del Paraná Inferior”, se llama el documento donde los integrantes del equipo coordinado por Daniel Loponte – quienes han realizado desde fines de 2008 diversas excavaciones financiadas por las desarrolladoras de barrios privados – presentan seis sitios arqueológicos, en especial Punta Canal (reivindicado como Punta Querandí) y Rancho Largo.

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ARPON HECHO DE ASTA DE CIERVO DE LOS PANTANOS. (Foto: Nicolas Solo / Indymedia)

La protección de estos espacios, considerados sagrados por los pueblos originarios, ha generado un conflicto con los “profesionales” y las empresas inmobiliarias. El foco de este conflicto está en Punta Querandí, donde hace más de 2 años el Movimiento en Defensa de la Pacha mantiene un campamento para custodiar el lugar, luego que los responsables de su resguardo decidieran “liberarlo” al desarrollo de barrios privados.

Por otro lado, la posible existencia de más sitios en los alrededores de Rancho Largo, ha causado que la jueza Delma Cabrera del Juzgado Civil y Comercial 9 de San Isidro, ordenara en septiembre de 2011 la paralización de las obras del barrio privado San Rafael, en 55 hectáreas.

RESTOS HUMANOS EN EL ÁREA

Según Daniel Loponte y Barbara Mazza en su reciente publicación sobre “prácticas mortuorias”, antes de ser tapado o destruido en el 2000 por el barrio privado Santa Catalina, se extrajo del sitio Garín el cuerpo de un masculino -que habría sido inhumado con un pendiente en la caja toráxica-, en frente de Punta Querandí.

Es de destacar que el fechado de Garín es de 1060±60, mientras que Punta Querandí sería de 900±80. Por su parte, en este segundo sitio se excavaron sólo 17 metros cuadrados en diciembre de 2008, en los que se alega no haber encontrado ningún resto humano. Sin embargo, el Movimiento en Defensa de la Pacha certificó en el Museo Etnográfico un fragmento de cráneo humano aparecido en abril de 2010 a metros de la excavación. (Ver certificación scaneada).

Con respecto a Rancho Largo, ubicado a un kilómetro de Punta Querandí y Garín, en este documento se afirma que sólo se ha excavado una cuadrícula de 1 x 1.5 metros.

Al margen del debate por los restos humanos, el documento describe la variedad y el valor de los materiales extraídos. Información más que relevante para las organizaciones de pueblos originarios y todos los sectores comprometidos con la defensa de estos sitios sagrados.

NUEVOS APORTES A LA ARQUEOLOGÍA DEL SECTOR CONTINENTAL DEL HUMEDAL DEL PARANÁ INFERIOR

María Pilar Arrizurieta*, Natacha Buc**, Bárbara Mazza*, Leonardo Mucciolo**, Javier Musali**, Florencia Parisi*, David Pau***, Maricel Pérez**, Maida Poggi* y Romina Silvestre*

* Universidad de Buenos Aires – Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano.

**CONICET – INAPL

***Facultad de Ciencias Sociales, Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires

Introducción

El objetivo de este trabajo es presentar seis sitios arqueológicos pertenecientes al proyecto Poblamiento y Colonización del Sector Central de la Región Pampeana (INAPL-CONICET): Boca del Areco, Puente del Areco, Punta Canal, Rancho Largo, Cañada Honda y Río Luján 2. Si bien los dos últimos depósitos ya habían sido previamente excavados por otros investigadores (Bonaparte 1951; Petrocelli 1975), el resto de los sitios son dados a conocer aquí por primera vez. Todos forman parte de este programa de investigación y de las actividades actualmente desarrolladas en el marco del mismo. La evidencia arqueológica disponible es heterogénea, ya que en algunos sitios se realizaron excavaciones sistemáticas, en tanto que en otros por ahora solamente se efectuaron pequeños sondeos. Por esta razón, salvo excepciones, nos focalizaremos principalmente en los materiales recuperados en Punta Canal y Rancho Largo. Asimismo, debido a que los conjuntos se encuentran aún en proceso de análisis, la información aquí reunida es de carácter preliminar.

Características generales de los sitios

Todos los depósitos se encuentran localizados en el sector continental del humedal del río Paraná inferior (HPI) conocido como Bajíos Ribereños (Bonfils 1962). Los sitios Punta Canal, Rancho Largo y Río Luján 2 corresponden a los Bajíos Ribereños meridionales (BRM), mientras que Boca del Areco, Puente del Areco y Cañada Honda pertenecen a los Bajíos Ribereños septentrionales (BRS) (ver Figura 1). Las características del registro permiten adscribir los sitios a la actividad de grupos prehispánicos de cazadores-recolectores locales. A pesar de que por el momento no contamos con fechados radiocarbónicos para todos los sitios, diversas investigaciones realizadas sobre los procesos geomorfológicos y ambientales que conformaron las particularidades del área, indican que los mismos corresponderían a la fase final del Holoceno reciente, con una antigüedad inferior a 2 ka 14C AP (ver Iriondo 2004; Loponte 2008).

En líneas generales, los sitios arqueológicos de Bajíos Ribereños se registran en albardones cuya altura oscila desde unos pocos centímetros hasta 1 metro sobre el terreno circundante, permaneciendo la mayoría de las veces por encima de las inundaciones periódicas del área. Estos albardones poseen un horizonte A de suelo actual bien definido, con abundantes gramíneas en los primeros 5 a 15 cm. Por debajo se encuentra el nivel C, arqueológicamente estéril, compuesto fundamentalmente por arena y que representa períodos de agregación fluvial. Entre ambas unidades, suele identificarse un nivel intermedio con características transicionales denominado A/C. Los hallazgos arqueológicos se concentran fundamentalmente en el horizonte A de cada sitio, presentándose como palimpsestos de 50 a 60 cm de potencia promedio, donde no se reconocen unidades microestratigráficas discretas ni “pisos” de ocupación. Además, la mayoría de los depósitos arqueológicos se comportan como acumulaciones unimodales, donde los materiales aparecen dispuestos dentro de un núcleo central, con niveles de fertilidad decrecientes hacia la base y el techo del horizonte A. Este patrón de dispersión de nube central (cúspide, núcleo y base) se repite en la mayoría de los sitios de la microrregión hasta ahora detectados. Asimismo, ciertas propiedades del registro (e.g. continuidad técnico-estilística de la alfarería a nivel intra-sitio; remontaje de tiestos procedentes de diferentes niveles de extracción) sugieren que los sitios representan un registro promediado, permitiendo considerar a cada depósito como una unidad agregativa (Loponte 2008).

Bajíos Ribereños septentrionales

Los sitios Boca del Areco y Puente del Areco, ubicados en recientes prospecciones, se localizan en la cuenca inferior del río Areco. Cañada Honda, originalmente descubierto por Bonaparte (1951), se encuentra en el partido de Baradero, cercano al río Areco. En el mes de diciembre de 2009 se realizó una campaña a fin de comenzar con la excavación sistemática de dichos depósitos, pero sólo se pudieron realizar sondeos y la recolección de material expuesto en superficie, debiendo posponer los trabajos debido a las desfavorables condiciones climáticas.

Bajíos Ribereños meridionales

Punta Canal se localiza sobre la margen izquierda del canal Villanueva, en las inmediaciones de Villa La Ñata, partido de Tigre. La estratigrafía de este sitio es compleja, ya que limita con una antigua vía ferroviaria que unía las estaciones de Ingeniero Maschwitz (Escobar) y Dique Luján (Tigre). Como producto de esta intervención, el sitio ha sido perturbado y, para su excavación, debieron realizarse tareas de remoción de aproximadamente 1 metro de sedimento que conformaba el terraplén del ferrocarril. El sitio tiene una potencia arqueológica de alrededor de 25 cm y se excavaron 17 m2 aproximadamente. Un fechado radiocarbónico realizado por el Laboratorio de Tritio y Radiocarbono (LATYR) sobre Blastocerus dichotomus arrojó una antigüedad de 900 ± 80 años AP (LP-2193). Rancho Largo se ubica aproximadamente a 1 km de Punta Canal, sobre la margen derecha del canal Villanueva. En este sitio se realizó una cuadrícula de 1 x 1,50 m. El sitio Río Luján se ubica en la margen izquierda del río Luján, en el partido de Campana y dentro de la actual Reserva Natural Estricta de Otamendi (APN). El mismo fue inicialmente excavado por Petrocelli (1975), quien distinguió dos sectores sobre la base de los hallazgos: el sector 1 corresponde a un área de enterratorios, en tanto que el sector 2, a unos 300 m del anterior, concentraría el registro correspondiente al área de actividades. En nuestras tareas de campo hemos relocalizado material arqueológico que creemos correspondería al sector 2 mencionado por Petrocelli. Allí realizamos dos pequeños sondeos de 60 x 30 cm (Sondeo I) y 40 x 40 cm (Sondeo 2) de donde proviene el material aquí presentado.

El registro arqueológico

Registro arqueofaunístico

En líneas generales, los conjuntos arqueofaunísticos recuperados en Punta Canal y Rancho Largo presentan una composición taxonómica y una densidad e integridad tafonómica similar al resto de los sitios del sector continental del HPI (cf. Acosta 2005; Loponte 2008). En orden de importancia taxonómica se aprecia, macroscópicamente, un evidente predominio de peces principalmente Siluriformes y en menor medida Characiformes. A nivel específico, Pterodoras granulosus (armado común) constituye, indudablemente, el taxón que mayor frecuencia exhibe en ambos conjuntos. En Rancho Largo se registró la presencia de dos especies de silúridos (Pimelodus albicans (bagre blanco) y Pimelodella laticeps (bagrecito cantor) que aún no habían sido identificadas en otros sitios del área (cf. Musali 2010).

Dentro de los ungulados, en ambos sitios se registraron distintos elementos anatómicos de Blastocerus dichotomus (ciervo de los pantanos) y Ozotoceros bezoarticus (venado de las pampas), varios de los cuales presentan evidentes huellas de procesamiento. Los roedores están representados por Myocastor coypus (coipo) y Cavia aperea (cuis). En el caso de este último, sobre todo en Rancho Largo, observaciones preliminares sugieren una presencia numéricamente menor a la informada para otros sitios de los BRM (Acosta y Pafundi 2005). De todos modos, esta situación puede variar cuando finalice la identificación y cuantificación del material óseo que aún queda por procesar, particularmente el recuperado en la zaranda. Cabe destacar que, si bien en Punta Canal se registró Hydrochoerus hydrochaeris (carpincho), hasta ahora sólo se encuentra representado por un cóndilo distal de metapodio. La reducida a nula presencia de carpincho es consistente con lo observado en la mayoría de los sitios del HPI (Acosta 2005; Loponte 2008). También es interesante notar que, en los pocos casos en donde se lo identificó, se encuentra generalmente representado por metapodios y falanges (aunque también se han reconocido algunos molares e incisivos sueltos). Este patrón anatómico y la identificación de huellas de corte sobre metapodios en uno de los sitios del HPI (Anahí) ha permitido plantear que, si bien esta especie estuvo sujeta a algún tipo de restricción alimenticia, es posible que bajo ciertas circunstancias se haya aprovechado el cuero (ver discusión en Acosta 2005). Dentro de este contexto, aunque bajo condiciones diferentes, debe mencionarse que en Rancho Largo se recuperó una falange de Lama guanicoe, taxón que también cuenta con numerosos registros en otros sitios de HPI, y cuyas implicancias culturales han sido discutidas en detalle en otros trabajos (cf. Loponte 2008). En relación a otras especies que presentan una muy baja frecuencia, debe destacarse el registro de dos carnívoros que no habían sido anteriormente identificados en los sitios excavados y analizados por nuestro equipo de investigación. El primero de ellos corresponde a una hemimandíbula asignada a Lynchailurus pajeros (gato del pajonal), proveniente de Rancho Largo. El segundo es cf. Felis onca (yaguareté), representado por un metapodio recuperado en Punta Canal. Otro hallazgo realizado en Punta Canal, del que tampoco se tenía registro, lo constituye una hemimadíbula de un quiróptero, el cual seguramente se incorporó al depósito como consecuencia de factores no antrópicos. En cuanto a los carnívoros mencionados, aún no se cuenta con evidencias que permitan sostener de manera fehaciente si su presencia se debe a causas naturales o culturales. Una situación similar ocurre con otros taxones tales como Lutreolina crassicaudata (comadreja colorada), Canidae indeterminado, aves indeterminado y Tupinambis merianae (iguana overa). Esta ultima especie ha sido registrada en varios sitios más, y a pesar de no haberse identificado huellas de corte, se sostuvo que pudo ser una presa circunstancialmente explotada como recurso complementario, debido a su alta recurrencia inter-depósito y a sus características eto-ecológicas, entre otros aspectos (ver discusión en Acosta 2005). Dentro de un marco similar debe discutirse la presencia de un radio no fusionado hallado en Punta Canal, el cual fue asignado a un ejemplar juvenil de cf. Otaria flavescens (lobo marino). Para este taxón, se cuenta con el antecedente del sitio La Bellaca 2, en donde también se identificó un individuo juvenil representado por tres elementos, dos de los cuales presentaban huellas de corte, razón por la que su presencia fue interpretada como resultado de una captura oportunística, lo que habría involucrado su procesamiento y consumo (cf. Acosta 2005). En este contexto, es posible plantear, a modo de hipótesis, que el pinnípedo identificado en Punta Canal también haya sido producto de un acontecimiento similar al observado en La Bellaca 2.

Por otra parte, en Punta Canal se efectuó un hallazgo de características excepcionales. Se trata de un individuo de B. dichotomus prácticamente completo, del cual se halló más del 80 % de su esqueleto en total estado de articulación. El estado de conservación es óptimo y, con excepción de unas marcas en el cráneo situadas en la base de inserción de las astas y cuyo origen aún no hemos determinado, el resto del esqueleto no presenta otros indicios (e.g. daños de carnívoros) que revelen una alteración significativa de su carcasa. Todo indica que el individuo se habría enterrado de un modo muy rápido. Su elevado grado de articulación permite presuponer que cuando esto sucedió el animal aún conservaba una alta proporción de tejido blando. Las hipótesis y otros aspectos relativos a este hallazgo constituyen parte de un estudio en curso que, por motivos de espacio, no serán expuestos en el presente trabajo.

Por último, en ambos sitios se recuperaron numerosos ejemplares y fragmentos de moluscos fluviales, principalmente Diplodon sp. y, en una proporción mucho menor, Ampullaria sp. Si bien su abundancia no difiere, en términos generales, a la que se conoce para otros sitios de BRM (ver Loponte 2008), la densidad de las acumulaciones es significativamente menor a la observada en otros sectores del HPI (ver Parisi y Liotta 2008). Asimismo, los conjuntos poseen un elevado grado de fragmentación que deberá ser evaluado en función del contexto local y de las características físicas de los taxones presentes (cf. Wolverton et al. 2010). Cabe agregar que en Punta Canal se detectaron otros taxones de pequeño tamaño (bivalvos y gasterópodos), aún no determinados.

Registro arqueobotánico

Tanto en Punta Canal como en Rancho Largo se han recuperado, aunque en número reducido, macro-restos vegetales de semillas carbonizadas del fruto de Syagrus romanzoffiana (palmera de pindó; identificadas según muestras actuales de referencia). Si bien en otros depósitos de BRM estos restos suelen ser más abundantes, su presencia es un rasgo típico en la mayoría de los sectores y sitios del HPI (Acosta 2005; Loponte 2008).

Alfarería

Una primera aproximación a los conjuntos cerámicos procedentes de Punta Canal y Rancho Largo revela abundante alfarería, predominantemente lisa, tal como en el resto de los depósitos arqueológicos de BRM (ver Pérez y Cañardo 2004; Loponte 2008). Si bien aún no contamos con valores formales, la densidad de hallazgos en Rancho Largo parece igual o superior a la registrada en La Bellaca sitio 2, donde se contabilizaron más de 1200 tiestos por metro cúbico de sedimento. Gran parte de los fragmentos observados en Rancho Largo posee depósitos de carbón en la pared externa, por lo que se puede postular su uso para la cocción de alimentos o la exposición de las vasijas en fogones. En este mismo sitio, se observan escasos ejemplares con aplicación de pintura roja externa e interna; en este sentido, cabe señalar el hallazgo de un fragmento de hematita. Como en otros depósitos de la microrregión, hay presencia de alfarería tubular, generalmente con antiplástico de tiesto molido en fracción gruesa (ver Loponte 2008). Algunos de estos dispositivos presentan pintura blanca, una propiedad ya reconocida en Guazunambí (ver Pérez y Cañardo 2004; Loponte 2008). Se identificaron asimismo algunos tiestos con agujeros de suspensión, los cuales parecen haber sido realizados previamente a la cocción de las piezas.

La colección de Punta Canal posee cerámica pintada e incisa con diseños decorativos muy similares a los registrados en Garín y Anahí (ver Loponte 2008). Al mismo tiempo, este conjunto se destaca por la elevada presencia de alfarería tubular. Entre ésta, se incluye un ejemplar con un canal o ducto lateral en el sector medio del artefacto, semejante a lo observado en otros depósitos del HPI (BRM inclusive) (ver Loponte 2008), y otro con posible decoración por grabado. En este contexto, es de remarcar el hallazgo de un fragmento cerámico con pico o vertedera, que presenta antiplástico de tiesto molido de tamaño mediano, pero que no coincide con otras características tecno-tipológicas de los dispositivos tubulares.

En nuestros sondeos de Río Luján se recuperaron 74 fragmentos de cerámica, cuyas propiedades tecnológicas y morfológicas los asemejan al grupo de sitios que poseen cerámica incisa en los BRM (Loponte 2008). La pasta empleada demuestra la incorporación de tiestos molidos, y contiene además grumos de hematita y magnetita, propios de los bancos de arcilla locales. Un fragmento de cerámica posee pintura roja post-cocción, probablemente aplicada mediante frotamiento de hematita. Se recuperaron asimismo dos tiestos correspondientes a dispositivos tubulares con aplicación de pintura blanca (ver más arriba). También es remarcable la presencia de un fragmento con un pequeño apéndice, similar a los conocidos para los conjuntos alfareros denominados Ribereños Plásticos (e.g. Serrano 1955, 1961; Ceruti 1985).

Artefactos óseos

El conjunto de artefactos óseos de Punta Canal está compuesto por 34 elementos, incluyendo instrumentos completos (n=11), preformas (n=1), descartes del proceso de manufactura (huesos con aserrado perimetral, n=5) y fragmentos (mayormente ápices de diversa sección, n=17). Entre los instrumentos se registran grupos morfo- funcionales comunes al registro de los BRM (Buc 2010): puntas de arpón, puntas ahuecadas, planas, cóncavo- convexas, alisadores y punzones. En Rancho Largo se recuperaron 4 elementos: un hueso con aserrado perimetral, dos fragmentos formatizados y un instrumento completo. Este último corresponde a una punta plana con pedúnculo, grupo morfo-funcional también registrado en otros sitios de los BRM, aunque en bajas proporciones (Buc 2010). La particularidad de la pieza de Rancho Largo con respecto a las anteriores, no obstante, radica en la morfología recta de las aletas, ya que, hasta entonces, sólo habíamos documentado puntas de aletas agudas.

Instrumentos líticos

Dentro del conjunto de sitios ubicados en los BRM, Punta Canal es el que presenta mayor cantidad de artefactos (n=27). Entre ellos, se cuentan dos fragmentos de punta de proyectil de calcedonia: un fragmento basal y un fragmento distal. Las mismas poseen diseños semejantes a las puntas presentes en otros depósitos arqueológicos de los BRM (Buc y Silvestre 2006; Silvestre et al. 2009). Asimismo, en Punta Canal se recuperaron dos cuentas de malaquita (una de ellas preforma); un fragmento de un artefacto formatizado por picado, pulido y/o abrasión; un núcleo de caliza silicificada; tres lascas de filo natural de cuarcita; y un artefacto confeccionado en tosca con surco formatizado en su zona mesial, del cual suponemos que podría haber sido utilizado como pesa de red. En el sitio Rancho largo, hasta el momento sólo se identificaron tres artefactos: una punta apedunculada de base escotada confeccionada en cuarcita; una lasca de filo natural confeccionada en caliza silicificada y un fragmento de artefacto formatizado por picado, pulido y/o abrasión. El sondeo de Río Luján arrojó hasta el momento dos lascas de filo natural: una de calcedonia y otra de caliza silicificada. En síntesis, tanto los grupos tipológicos como las materias primas presentes en los sitios analizados son representativos del registro microregional de los BRM (Buc y Silvestre 2006). En este sentido, es interesante resaltar la presencia del núcleo de caliza silicificada en Punta Canal, materia prima que se encuentra localizada en diferentes afloramientos en las márgenes del río Uruguay, aproximadamente a unos 200 km del sitio.

Los artefactos presentes en los depósitos localizados en BRS son escasos. En Boca del Areco se recuperó un raspador confeccionado en calcedonia, que además posee una muesca retocada en una de sus aristas. En Puente del Areco se registró una lasca de filo natural confeccionada en cuarcita. Por ultimo, en Cañada Honda se documentó una lasca de cuarcita. En este caso, no se han recuperado materias primas provenientes del río Uruguay, aunque la muestra todavía es pequeña como para arrojar conclusiones.

Registro bioarqueológico

En la muestra analizada por nosotros no se recuperaron restos óseos humanos. La evidencia disponible para el área corresponde, únicamente, a las colecciones de Cañada Honda y Río Luján publicados por Bonaparte (1951) y Petrocelli (1975), respectivamente.

Palabras finales

Hasta el momento, la mayoría de los esfuerzos de investigación en el marco del proyecto antes citado han sido enfocados hacia los BRM, recibiendo los sitios de BRS una atención considerablemente menor. De tal modo, el hallazgo y la relocalización de depósitos en ambos microsectores del HPI abren nuevas posibilidades de estudio y permiten discutir la estructura del registro arqueológico a una escala regional.

Bibliografía

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Fuente: http://argentina.indymedia.org/news/2012/04/812163.php

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Esta entrada fue publicada el 13/04/2012 por en Otros.

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