Territorio comunitario, ancestral, sagrado y educativo de los Pueblos Originarios. Desembocadura del Arroyo Garín en el Canal Villanueva, Partido de Tigre, Provincia de Buenos Aires. Humedales continentales del río Luján.
El domingo 24 de mayo, el territorio comunitario de Punta Querandí organizó un encuentro especial para desarmar, a través del arte, la continuidad de los genocidios a lo largo de los siglos, a 490 años de la primera fundación del imperio español en el territorio que hoy conocemos como Buenos Aires.

«La matriz del genocidio» fue el nombre de esta jornada que propuso reflexionar y visibilizar cómo los mecanismos de desaparición, despojo y violencia del terrorismo de Estado de la última dictadura cívico-militar, hace 50 años, repitieron una matriz histórica que comenzó mucho antes.
UN PUENTE ENTRE DOS ÉPOCAS
El encuentro comenzó alrededor de un fogón encendido desde temprano. Tras una ronda de bienvenida y un guiso compartido, las miradas se concentraron frente al Salón Comunitario Cacique Manuá y al Monolito que, desde 2014, recuerda a Ana María Martínez.
Allí cobró vida Querandinenias, una obra de teatro dirigida por Liliana Dozo y premiada por el Fondo Municipal de las Artes. La pieza logra un puente poético y político entre dos épocas unidas por la violencia y la resistencia en el mismo suelo tigrense: la historia de Nambí, una joven nativa sometida a comienzos del siglo XVII perteneciente a la Reducción de los Guazunambíes, y el destino de Ana María Martínez, secuestrada y asesinada por la dictadura cívico-militar en 1982, cuyo cuerpo fue hallado en Punta Querandí.
«Es un aporte al conocimiento de la historia primera de nuestro pago y refleja la continuidad de las luchas por los derechos a la verdad y la justicia», explicaron sus autoras, Virginia Baldo y Mónica Landolfi. En un contexto complejo, las creadoras enfatizaron la relevancia de esta producción artística a «50 años del comienzo de la nefasta dictadura y cuando el negacionismo se alza desde las mismas voces del gobierno nacional».
Para la comunidad de Punta Querandí, la obra también es un recordatorio: recuperar la memoria de los Guazunambíes sigue siendo una causa pendiente en Tigre.
RELATOS FRENTE AL RÍO
Luego de algunas intervenciones del público, volvimos a la ronda inicial para dar comienzo a «Tras los pasos de los hombres de maíz», una acción artística de Eduardo Molinari (Archivo Caminante) que sirvió como cierre de FotoConfluencia 2026, un evento que tuvo sedes en Dique Luján y La Ñata durante el día anterior. La propuesta consistió en la lectura de una serie de relatos inspirados en el mito maya del Popol Vuh, para reflexionar sobre las luchas en defensa de los territorios y de la memoria.
«Es una alegría enorme ver cómo se consolidó el espacio; es un ejemplo de persistencia y de lucidez, de no perder el foco frente a tanta agresión externa», compartió Molinari. «La jornada fue muy intensa, muy emocionante, todas las actividades me atravesaron profundamente. Punta Querandí genera una instancia de diálogo y de escucha en un ámbito muy especial, cerca del agua, en el medio de las plantas. Es un trabajo invalorable», remarcó.
CINE PARA REFLEXIONAR
La parte final del encuentro mantuvo su intensidad con la proyección del documental «Inacayal, la negación de nuestra identidad», de Myriam Angueira y Guillermo Glass, que trae la historia de uno de los más importantes caciques tehuelche-mapuche de la Patagonia. La película habla de la resistencia a la «Conquista del Desierto», el cautiverio forzado de las familias nativas en el Museo de La Plata como objetos de exhibición y la lucha por la restitución de sus restos humanos.
«Una vez más reafirmamos en cada itinerancia la importancia de lo colectivo y la reivindicación de nuestra historia. Gracias Punta Querandí por seguir generando espacios de reflexión», manifestaron Laura Zalazar y Jakeline Mariaca, del Festival de Cine Buenos Aires Indígena (BAIN).
Entre el público presente había distintos sectores sociales, en especial muchas personas que trabajan en la docencia, como Andrea Paillalef, quien manifestó: «Toda la actividad planteada fue movilizante y muy bien planificada para concientizar que sigue vigente la invisibilización de los pueblos originarios».
«Como mujer, profesora y con raíces mapuches me emociona el trabajo que están haciendo desde Punta Querandí. No puedo dejar de pensar en el orgullo que siento por poder transmitir una pequeña porción de cultura autóctona a mis hijos, aunque debo admitir que me falta mucho todavía por aprender», agregó.
Al caer la tarde, la reflexión sobre las causas pendientes activó la fuerza del trabajo colectivo. Esos desafíos históricos son la ruta necesaria para seguir organizándose y avanzar firmes hacia nuevos objetivos.
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Cobertura fotográfica: Fernando Poggi y Punta Querandí
Apoyo Institucional: El Municipio de Tigre facilitó un transporte gratuito y la asistencia técnica de sonido, mientras que el Servicio de Paz y Justicia (SERPAJ) prestó el proyector.



























