Punta Querandí

Territorio comunitario, ancestral, sagrado y educativo de los Pueblos Originarios. Desembocadura del Arroyo Garín en el Canal Villanueva, Partido de Tigre, Provincia de Buenos Aires. Humedales continentales del río Luján.

“Una experiencia muy singular de Argentina para América Latina”

El sábado 24 de noviembre recibimos a investigadores e investigadoras del continente que forman parte del Grupo de Trabajo de CLACSO: Estudios críticos del desarrollo rural. En el marco de la 8° Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales, esta red organizó la IV Escuela Campesina, Indígena y de Posgrado, un espacio de formación e intercambio de experiencias, cuyo eje denominaron: “Las resistencias profundas desde abajo: ir más allá del capital para derrotar la razón conservadora”, que contó con la presencia de miembros de universidades de México, Guatemala, Colombia, Argentina y Brasil. Mientras que un grupo visitó a la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) en Luján, otra delegación llegó a la Comunidad Indígena Punta Querandí, ubicada entre el norte de Tigre y el sur de Escobar, a 50 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires y epicentro de la invasión de barrios privados en los humedales continentales cercanos al Delta.

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En diálogo con el Consejo de Comunicación de nuestra comunidad, la investigadora tigrense Sofía Astelarra, miembro del Observatorio de Humedales del Delta, resaltó: “Punta Querandí tiene una singularidad en relación a otras experiencias políticas, de organización y de lucha local, que es la defensa del territorio y por otro lado la cuestión indígena tan fuerte, lo que permite pensar a los Pueblos Originarios en Buenos Aires. En general se piensa como si no hubieran existido comunidades o como si no hayan sido trasladados por los procesos de despojo en sus territorios”.

En ese sentido, la visita a la comunidad “aportó una experiencia muy singular de Argentina para América Latina y hubo mucha alegría por lo compartido”, dijo la investigadora, quien destacó “toda la conversación, poder pensar colectivamente, salieron cosas muy enriquecedoras”.

Otras bonaerenses fueron Inés Petz y Gisela Hadad, del Grupo de Estudios Rurales y de los Movimientos Sociales de América Latina (Instituto Gino Germani-UBA), quienes coordinaron la visita junto a Sofía Astelarra.

Inés Petz reflexionó: “En medio de lotes privados que muestran la especulación inmobiliaria en el partido de Tigre, el territorio de Punta Querandí emerge como un símbolo y ejemplo de lucha y resistencia ante el avance del extractivismo urbano”. Otros valores se manifiestan y se sienten en el territorio: “Al entrar pudimos sentir la paz y sintonía con la naturaleza que los integrantes de la comunidad supieron contagiarnos con su cálido recibimiento”, describió la académica.

“Fue una hermosa experiencia habernos encontrado y estrechar lazos entre varixs compañerxs de Nuestra América Profunda!”, agregó Petz.

La mayoría de los y las visitantes eran ciudadanos de otros países del continente, que hicieron interesantes observaciones. Ronny Roma, de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) unidad Xochimilco de México, definió Punta Querandí como un “espacio de reapropiación y significación” y una “frontera entre la esperanza y el despojo”. De la misma institución educativa, Carlos Andrés Rodríguez Wallenius, de la División de Ciencias Sociales y Humanidades, dijo que el territorio “representa una atalaya frente al desarrollo inmobiliario en la región”.

“Es una lucha contra el extractivismo, pero con el Museo Autónomo recuperan la historia y la identidad del lugar, hacen una contrahistoria desde la construcción de la memoria”, interpretó Rodríguez Wallenius, quien señaló que es una experiencia que “trastoca la nostalgia, pues no es (solo) la añoranza del lugar del que viniste, sino del lugar a donde llegas”.

También de la División de Ciencias Sociales y Humanidades (UAM – Unidad Xochimilco), Eliud Torres resaltó un aspecto similar a su colega: “La recuperación de la memoria a través de su museo potencia el sentido político de la lucha por conservar saberes y prácticas de los pueblos originarios”. Y subrayó que “la cosmovisión indígena dota de sentido a todos y cada uno de los espacios físicos de esta tierra”

Por su parte Antonio Fernando de Araújo Sá, del Departamento de Historia de la Universidad Federal de Sergipe (Brasil), luego de la visita publicó un artículo titulado: “Punta Querandí: Crónica de una memoria subversiva”. Allí define el territorio como “uno de los enclaves de resistencia de los pueblos indígenas argentinos en la actualidad”.

Y manifestó: “Punta Querandí es ejemplo paradigmático de denuncia de la exclusión e injusticia en el pasado y en el presente, en que los enfrentamientos de los pueblos indígenas contra el capital inmobiliario de los condominios cerrados en el delta del Tigre son la punta de lanza de un enfrentamiento más amplio en torno de los destinos del planeta, o Pachamama, en la definición de la comunidad”.

“Por un lado, la lógica capitalista fundamentada en la propiedad privada de la tierra, en el proceso de mercantilización, ganancia y acumulación de riquezas; de otro, la lógica indígena de considerar la tierra como sagrada, por contener un cementerio ancestral y donde construyeron un templo guaraní para curas espirituales; a veces, derribado por opositores a la permanencia de la comunidad”, se explayó el académico brasileño.

Stalin Herrera, del Instituto de Estudios Ecuatorianos, destacó: “Me quedó la sensación de que ‘otro mundo es posible’, porque han levantado una comunidad política intercultural por la vida y la memoria de los pueblos, frente a los grandes intereses de las empresas constructoras que se han instalado en la zona y han transformado el paisaje”.

“A pesar de que el proyecto inmobiliario ha cerrado la vía y montado una estructura de vigilancia violando sus derechos a la libre circulación y expresión, Punta Querandí instaló un museo para recuperar la memoria de los pueblos indígenas dejando claro el valor patrimonial del lugar. A pesar de que el proyecto inmobiliario destruyó el paisaje con los símbolos más tristes de la modernidad y del consumo, los countrys -lugares en los que priman el individualismo y el consumo suntuario-; Punta Querandí levantó una jaguareté preñada de historia y futuro”, relató Stalin.

“Me llevo de Punta Querandí, la inteligencia y sensibilidad para hacer de ‘una hectárea’ la posibilidad de reconstruir una comunidad indígena, política y anticapitalista. Muchas gracias hermanos”, finalizó.

Otro mexicano, Sergio Elías Uribe Sierra, quien reside por estos meses en Valparaíso (Chile), señaló: “Me llevo el aprendizaje, los recuerdos gratos de los esfuerzos y las realidades que ustedes hacen posibles, para que esa semilla de lucha latinoamericana de más de quinientos años, con matices y especificidades propias de cada espacio y contexto siga expandiéndose, generando nuevas subjetividades rebeldes. Los acompañamos solidarios desde Zacatecas donde también soñamos y vivimos una lucha realista tratando de hacer lo imposible”.

Una de las ‘locales’ era Sofía Astelarra, la única del contingente que había visitado en varias oportunidades Punta Querandí en la última década, ya que es vecina isleña y miembro del Observatorio de Humedales del Delta, además de trabajadora docente e investigadora del Instituto Gino Germani de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

“La resignificación del territorio en Punta Querandí me parece clave: disputa y descoloniza la historia de Buenos Aires”, subrayó Astelarra, quien resalta que el Museo Autónomo de Gestión Indígena “da cuenta de esa reescritura de la historia desde los Pueblos, que es muy necesaria”. Una mirada que “nos permite pensar los procesos y visibilizar otros modos de relacionarnos con el territorio”.

Su compañera del Instituto Gino Germani, Inés Petz, habló de “un lugar de encuentro de distintas culturas, abierto y plural que crea comunidad en la resistencia y fortalece los lazos de fraternidad hacia adentro y fuera”. Y destacó que Punta Querandí “reproduce formas de vida en armonía con la naturaleza; sin despojos, ni violencias”.

Para Astelarra es significativo además que se trata de una resistencia que lleva más de una década: “Se ha fortalecido un montón pese a todo el hostigamiento que han sufrido: la violencia, la judicialización y la criminalización”, valoró.

“La lucha de Punta Querandí es un camino de esperanza en los tiempos que corren”, recalcó el mexicano Eliud Torres.

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Esta entrada fue publicada el 27/11/2018 por en Otros.

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