Punta Querandí

Territorio comunitario, ancestral, sagrado y educativo de los Pueblos Originarios. Desembocadura del Arroyo Garín en el Canal Villanueva, Partido de Tigre, Provincia de Buenos Aires. Humedales continentales del río Luján.

Pese a las lluvias, hubo tareas y la visita de un seminario de psicología comunitaria

Las condiciones climáticas del fin de semana anterior a la celebración del reinicio del ciclo natural, no impidieron que avancen algunos trabajos en el territorio de la Comunidad Indígena Punta Querandí. Tampoco fueron un obstáculo para la visita del Seminario de Psicología y Pueblos Originarios de la UBA, quienes vinieron por segundo año consecutivo.

El domingo 16 de junio, las tareas estuvieron dedicadas a la construcción de las paredes de barro de la Maloka, nuestra vivienda comunitaria. Al día siguiente, lunes feriado en conmemoración de la muerte del general Martín Miguel de Güemes, recibimos la visita de un grupo de profesoras y alumnas del Seminario de la Universidad de Buenos Aires denominado: “El trabajo del psicólogo comunitario con Pueblos Indígenas”.

La lluvia lejos de desmotivar la visita, fue tomada como un mensaje de la naturaleza. Luego de un extenso intercambio en el Salón Comunitario Cacique Manuá, se pusieron botas, otras fueron descalzas, con o sin paraguas y recorrieron los distintos sectores del territorio comunitario, finalizando en el Museo Autónomo de Gestión Indígena.

ACHICANDO DISTANCIAS TEMPORALES Y ESPACIALES

Joice Barbosa, una de las coordinadoras del Seminario, expresó: “Ha sido una visita muy especial, fue un día de lluvia pero muy acogedor, pudimos ver un escenario cotidiano de la vida en la comunidad, con las dificultades que tiene un territorio que está siendo víctima de un posible desalojo”.

“Mandamos mucha fuerza y esperamos que puedan seguir construyendo y seguir dignificando las realidades y la historia negada de los pueblos indígenas en Buenos Aires”, agregó.

Otra de las coordinadoras, Lucrecia Petit, señaló: “Todo el grupo de estudiantes se fue muy conforme, muy gratificadas, agradecidas, inspiradas, entusiasmadas. Hay algo del contacto con el territorio, con el humo, con el agua, con la lluvia, con la naturaleza, con el viento, que sólo se entiende cuando uno está ahí en el lugar”.

“No hay ningún texto ni ningún curso que pueda suplantar la experiencia del encuentro. Como coordinadoras del Seminario es muy importante que podamos con cada grupo volver a Punta Querandí”, manifestó Lucrecia, quien explicó que buscan construir conocimiento junto con los pueblos y las comunidades. “Somos conscientes de que la academia nunca tuvo en cuenta esos sabores e impuso un pensamiento eurocéntrico, occidental, desde el blanqueamiento, desde la dominación, desde la imposición”.

Otro de sus objetivos coincide con el planteo de Punta Querandí desde hace más de una década: “Buscamos visibilizar eso que está cotidianamente presente en nuestras vidas aunque vivamos en Capital y en el Conurbano, hay mucha más presencia indígena de lo que creemos, hay mucho por rescatar, por historizar, por construir desde las memorias”.

Por último, la psicóloga de la UBA señaló: “Punta Querandí achica la distancia temporal, porque sino creemos que los indígenas quedaron allá en el tiempo pasado, y también achica la distancia espacial, porque pareciera que sólo hay pueblos originarios en el sur lejos y en el norte lejos. Y es un gran ejemplo de resistencia desde el territorio y de cómo a partir de esta propuesta comunitaria, se puede hacer memoria cada día en el presente y todo lo que se puede crear y recrear”.

LA MIRADA DE LAS ALUMNAS

Dentro del grupo de estudiantes eran variadas las procedencias, pero todas coincidieron en destacar el impacto de la experiencia concreta.

Marcia, de Brasil, relató: “Visitar Punta Querandí fue como dar vida a los libros y textos que se leen en la academia. Sentados alrededor del fuego, escuchando a cada uno de los otros, iguales y diferentes a mí mismo, bajo el estral de la leña que nos calienta al mismo tiempo que cocina nuestro alimento, fue como revivir una historia real”.

“Caminando por la hierba empapada por la lluvia que no cesa, escuchamos historias sobre creencias y territorios. Sus pruebas están en el museo cuidadosamente montado por la fuerza de la comunidad, una comunidad que clama por su identidad, por su veracidad, por respeto, por igualdad”, expresó, antes de concluir: “Gracias Punta Querandí por compartir sus ganas de vivir y resistir, una fuerza que se quedó marcada en el cruzar del río el cual, al tiempo en que está como separación y exclusión, muestra la energía de los pueblos originarios”.

Por su parte, Delfina resaltó las condiciones climáticas: “Creo que la lluvia de ese día no fue casual, era necesario que estemos todes allí en las condiciones que se presentaron. Sentades alrededor del fuego compartiendo mucho más que esos ricos mates y ese guiso hecho con amor; intercambiando historias, ideas, vivencias, costumbres, formas de ver, sentir y habitar el mundo”.

Mucha agua y barro para que la naturaleza sea parte de nuestra piel. “Durante nuestra visita en Punta Querandí experimenté una sensación de hogar. Ese lugar donde el tiempo se detiene en un Nosotres. Donde la lluvia es acogedora. Donde el fuego sostiene vivas la memoria y la lucha por lo que constituye a esta comunidad. Donde los pies en el barro producen esa conexión tan vital con la naturaleza”, explicó Delfina.

Entre las distintas contrucciones, el Museo Autónomo de Gestión Indígena impactó porque “es parte íntegra y gráfica de la identidad del pueblo, que lo ha levantado con sus manos y sudor, resignificando batalla tras batalla esa existencia que se compone tanto de lo ancestral como del presente, de los vaivenes de quienes habitan ese territorio en todas sus formas y del escenario de reivindicación constante ante una realidad amenazante, que pretende arrasar con tantas historias, tanto trabajo, tantos lazos, tanta vida, la comunidad toda, en su máxima expresión”.

Otra de las estudiantes, Soledad, también señaló lo fundamental de completar lo teórico con la práctica. “Compartir vivencias mutuamente hace que lo académico se fije en nuestra memoria desde otro lado, con una vivencia que resulta única. Es muy enriquecedor compartir historias, pensamientos, ideas aunque sea desde el desconocimiento con una pregunta que quizás sea muy ‘básica’ pero para la comunidad se hace tan necesaria responder las veces que sea necesario con mucha paciencia y buena predisposición”.

“Acercarse aunque sea en plena tormenta nos empapa de experiencias mutuamente y de eso siempre se sale con mayor fortaleza. Cansadas, mojadas, ahumadas pero más sabias y menos prejuiciosas hemos subido a esa lancha que nos trajo de regreso, en fin…. más livianas!!!”, señaló.

Ya finalizando con esta intensa devolución de sentimientos, le tocó el turno a Micaela: “Al llegar a Punta Querandí fue una sensación extraña en donde millones de sentimientos y emociones invadían mi ser. La lluvia acompañaba y reforzaba esas sensaciones. Me pregunto si ese agua que caía del cielo era la misma naturaleza que lloraba desesperada, pidiéndonos ayuda. Creo, que nos trasmitía su gran dolor que padece hace años. Y ahí, frente a mis ojos, observo nuevamente… Esa división se hace notar con esa gran laguna artificial y countries edificados sobre territorios sagrados de nuestros ancestros ¿Pero a quién le importa? Entonces, vuelvo a concentrarme en el mensaje de la lluvia y en esa tierra, seguramente nos esté diciendo algo más”.

“¿Será que ese agua nos estaba regando nuestro alma adormecida para que podamos despertar y así florecer? ¡Creo que sí! Nos avisa que de ese mismo dolor habrá un nuevo amanecer pero lo será recuperando la memoria para poder resistir y así evitar los atropellos que se vienen haciendo. Será que tengamos que llevar como bandera esa gran frase que he leído alguna vez: ‘Sólo después de que el último árbol sea cortado, solo entonces sabrás que el dinero no se puede comer'”, agregó la compañera.

“La importancia de haber vivenciado ese territorio a tan pocos kilómetros de casa hizo que despierte. Pues, es momento de tomar conciencia y de actuar en comunidad, porque si de algo estoy segura, es que la única lucha que se pierde, es la que se abandona. ¡Gracias por contar la otra historia para que no haya más vencedores vencidos. Y nosotres,  ¡Hagamos correr la voz!”, concluyó Micaela.

Contacto con el Seminario de Psicología Comunitaria:
https://www.facebook.com/psicopueblos/ https://www.facebook.com/proyectolagarua/

JUICIO CIVIL CERCA DE LA SENTENCIA

Queremos alertar que se encuentra muy próxima la sentencia en el juicio civil de desalojo iniciado por el empresario inmobiliario Jorge O’Reilly (presidente de EIDICO), quien afirma que los comuneros de Punta Querandí usurparon su “propiedad privada” en enero de 2017. En relación a ese proceso judicial, es oportuno recordar que el 6 de noviembre pasado el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas presentó una nota en el Juzgado Civil y Comercial 16 de San Isidro recomendando aplicar la Ley 26.160, norma que suspende las sentencias judiciales y medidas administrativas que impliquen el desalojo de comunidades de Pueblos Originarios. Pocas semanas después, el 27 de noviembre, el Concejo Deliberante de Tigre declaró de “Interés Legislativo Municipal” las actividades de la Comunidad Indígena Punta Querandí.

Punta Querandí es una comunidad indígena pluriétnica enclavada entre los barrios privados, en una zona ancestralmente habitada por querandíes, chanás y guaraníes, que hoy corre peligro de desalojo por diversos juicios iniciados por Jorge O’Reilly, presidente de la desarrolladora inmobiliaria EIDICO. Este empresario es además uno de los principales responsables de la destrucción del equilibrio ambiental en nuestra región por la construcción de barrios privados sobre miles de hectáreas de humedales, lo que dio como resultado el aumento de las inundaciones, el desplazamiento de pobladores históricos y la devastación de cementerios indígenas.

LOCALIZACIÓN

La Comunidad Indígena Punta Querandí se encuentra entre la calle Brasil, la desembocadura del Arroyo Garín y el Canal Villanueva, en el Paraje Punta Canal, entre las localidades de Dique Luján (Tigre) y Maschwitz (Escobar), Provincia de Buenos Aires. Humedales continentales del río Luján.

Acceder a mapa: goo.gl/IzkVrT

Nos encontramos a:

– 50 km de la Ciudad de Buenos Aires
– 18 km de la estación de tren de Tigre
– 6 km de la Autopista Panamericana (Bajada Maschwitz – Boulevard Villanueva)
– 5 km de las Islas del Delta del Paraná (Canal Villanueva y río Luján)
– 1 km de la Ruta 26 y calle Brasil (Paraje Punta Canal)

TRANSPORTE PÚBLICO

– Al Paraje Punta Canal te llevan dos colectivos: el 291 (desde Escobar, Maschwitz, Dique y Benavidez) y el 720 cartel verde La Ñata (desde Tigre Centro, Rincón y Dique)
– Desde Maschwitz un remise a Punta Querandí cuesta 120$
– A Tigre centro te recomendamos ir con el tren Mitre que sale de Retiro
– A Maschwitz sugerimos ir con el 60 o 194 por Panamericana
– El tren a Maschwitz pasa pocas veces por día. Los domingos sale de Villa Ballester: 09:28 – 12:20 – 15:32. Para regresar: 15:38 – 18:38
– Desde Liniers: el 21 te acerca hasta la Ford de Pacheco.
– Desde Moreno y San Miguel: el 203 te deja en Panamericana y ruta 202.

Contacto: (011) 1544041382
movimientoendefensadelapacha@gmail.com
http://www.facebook.com/puntaquerandi
http://twitter.com/puntaquerandi

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Esta entrada fue publicada el 22/06/2019 por en Educación, Jornadas comunitarias.

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