Territorio comunitario, ancestral, sagrado y educativo de los Pueblos Originarios. Desembocadura del Arroyo Garín en el Canal Villanueva, Partido de Tigre, Provincia de Buenos Aires. Humedales continentales del río Luján.
La Comunidad Indígena Punta Querandí rechazó la profundización del modelo urbanístico de Nordelta y exigió medidas de reparación histórica por los daños ya ocasionados sobre el patrimonio indígena y los humedales, a partir de las conclusiones del propio Estudio de Impacto Ambiental Acumulativo (EIAA). Entre las principales demandas se encuentran el reentierro de 42 ancestros en el territorio de donde fueron extraídos, la creación de un Espacio de Memoria Ancestral y fondos financiados por Nordelta destinados a las comunidades y población indígena del distrito.

La destrucción de cementerios y sitios ancestrales indígenas por el avance de los barrios privados sobre los humedales de Tigre y Escobar está en el origen mismo de la lucha de Punta Querandí. Durante dos décadas, la Comunidad denunció la destrucción y afectación de lugares sagrados, reclamó la restitución de los cuerpos humanos excavados y logró concretar los primeros reentierros en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
Ahora, el Estudio de Impacto Ambiental Acumulativo (EIAA) presentado por Nordelta S.A. ante el Municipio de Tigre evalúa los impactos producidos durante casi tres décadas de desarrollo urbano y forma parte del proceso del que depende la posibilidad de avanzar con nuevas obras en sectores todavía no consolidados del emprendimiento. El estudio reconoce que, antes del comienzo de las obras en 1998, los sitios Arroyo Sarandí 1 y 2 conservaban su integridad como yacimientos indígenas y enterratorios ancestrales, datados entre los años 800 y 1400 d.C., y que posteriormente fueron “destruidos o sepultados como consecuencia de las obras de construcción de Nordelta”.
Frente a ese reconocimiento, la Comunidad Indígena Punta Querandí presentó ante el Municipio de Tigre una serie de demandas de reparación histórica, territorial, cultural y ambiental.

Durante julio y agosto, el Municipio de Tigre abrió un proceso de Participación Ciudadana sobre el EIAA, que incluyó una Consulta Pública para que vecinos, organizaciones e instituciones pudieran presentar observaciones y preguntas sobre el estudio. El proceso incluyó además una Audiencia Pública realizada el 21 de agosto en el Teatro Municipal Pepe Soriano de Benavídez.
El reclamo de reparación se plantea por los daños ya ocasionados, independientemente de la decisión que finalmente adopten las autoridades respecto del EIAA y del futuro desarrollo urbanístico de Nordelta. La presentación contó con el patrocinio de la abogada Paula Mercedes Alvarado Mamani, perteneciente al Pueblo Kolla y especialista en Derecho Internacional de los Derechos Humanos, con trayectoria en causas vinculadas a los derechos de los pueblos indígenas.
El EIAA califica además la pérdida o afectación del patrimonio arqueológico y paleontológico como un impacto “negativo muy alto”. También advierte que otros contextos arqueológicos pueden haber desaparecido debido a la transformación de la Planicie Litoral por urbanizaciones cerradas sin estudios arqueológicos preventivos.
LOS 42 ANCESTROS DEBEN VOLVER A ARROYO SARANDÍ

Uno de los principales reclamos es garantizar un espacio protegido dentro del área donde se encontraba Arroyo Sarandí, actualmente dentro de Nordelta, para concretar el reentierro de los 42 ancestros que fueron excavados de ese sitio y permanecen en el Museo de La Plata.
La restitución de estos restos humanos a Punta Querandí fue aprobada por el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) en enero de 2022, como continuidad del proceso que permitió recuperar y reenterrar ocho ancestros en Punta Querandí y en La Bellaca.
El reclamo cuenta además con un importante antecedente institucional: en 2020, el Concejo Deliberante de Tigre declaró de interés legislativo los procesos de restitución y reentierros impulsados por Punta Querandí, incluyendo el de Arroyo Sarandí.
El lugar del reentierro deberá contar con protección jurídica permanente y Punta Querandí solicita además su reconocimiento como Sitio Sagrado.
Junto al lugar de reentierro, Punta Querandí propone crear un Espacio de Memoria Ancestral, financiado por Nordelta y administrado por la Comunidad, destinado a preservar y transmitir la memoria de los pueblos originarios del territorio, la historia de Arroyo Sarandí y las prácticas culturales indígenas contemporáneas.
REPARACIÓN PARA LOS PUEBLOS INDÍGENAS DEL PRESENTE

Pero el planteo de Punta Querandí va más allá de los 42 ancestros.
En un territorio donde los pueblos indígenas continúan teniendo presencia, organización y vida comunitaria, existe un sujeto colectivo indígena contemporáneo cuyos derechos culturales, espirituales, territoriales y comunitarios también deben formar parte de las medidas de reparación.
Frente al carácter irreversible de la pérdida, la Comunidad plantea que las medidas adoptadas deben producir resultados territoriales y comunitarios duraderos en beneficio de los pueblos y comunidades indígenas de Tigre.
Desde esa perspectiva surge una de las propuestas centrales de la presentación: la creación de un Fondo de Reparación Histórica Territorial, financiado por Nordelta y administrado por el Estado, con participación efectiva de las comunidades y organizaciones indígenas en la definición de sus mecanismos de ejecución.
Los recursos estarían destinados a las comunidades, familias y población indígena del distrito y podrían aplicarse a la adquisición de tierras para proyectos de hábitat y propiedad comunitaria, así como a viviendas y servicios básicos.
También se propone un Fondo de Reparación Cultural y Fortalecimiento Comunitario, destinado a la revitalización de lenguas, la transmisión intergeneracional de conocimientos, la memoria e historia indígena local y las actividades culturales y ceremoniales.
Estas medidas deben ser entendidas como formas de reparación por los daños ocasionados al patrimonio indígena y no como acciones voluntarias de «responsabilidad social empresaria» por parte de Nordelta.
De esta manera, la reparación deja de estar encerrada en el pasado. El daño producido sobre los ancestros y sus territorios genera obligaciones hacia los pueblos indígenas que continúan organizándose y transmitiendo sus culturas en el presente.
DAÑOS IRREVERSIBLES, MÁS ALLÁ DEL FUTURO DE NORDELTA

La presentación también cuestiona las consecuencias ambientales del modelo de urbanización sobre los humedales. El propio EIAA califica como impactos negativos “muy altos” la transformación geomorfológica del relieve, la pérdida o sepultamiento de suelos hidromórficos y la alteración del funcionamiento hidrológico. El estudio señala además que los cambios estructurales negativos muy altos superaron el 80 por ciento de la superficie de Nordelta analizada.
Frente a estos daños, Punta Querandí reclama un Plan de Restauración del Humedal financiado por Nordelta y un protocolo de protección arqueológica con participación indígena ante futuras obras y movimientos de suelo.
Al mismo tiempo, la Comunidad rechaza el completamiento, densificación y profundización del modelo urbanístico de Nordelta y cuestiona que las medidas de mitigación puedan utilizarse para legitimar su continuidad.
Sin embargo, el reclamo de reparación no depende de esa discusión: Punta Querandí exige que los daños ya ocasionados sean reparados independientemente de la decisión que adopten las autoridades respecto del EIAA y del futuro desarrollo urbanístico.
Los ancestros deben regresar a su territorio y la reparación por los daños ocasionados debe contribuir a garantizar territorio, cultura y vida comunitaria para los pueblos indígenas del presente.


