Territorio comunitario, ancestral, sagrado y educativo de los Pueblos Originarios. Desembocadura del Arroyo Garín en el Canal Villanueva, Partido de Tigre, Provincia de Buenos Aires. Humedales continentales del río Luján.
Durante las últimas semanas comenzaron los 12 cursos gratuitos de Guaraní, Quechua, Mapuzugun, Qom y Moqoit impulsados por el Municipio de Tigre y la Unión de Pueblos Originarios. La convocatoria superó las 2.200 inscripciones y refleja una búsqueda extendida por recuperar lenguas, historias familiares e identidades silenciadas durante generaciones.

Entre el 25 y el 31 de agosto comenzaron las clases del segundo cuatrimestre de enseñanza de lenguas originarias. Los primeros encuentros se desarrollaron de manera virtual, con una mayoría de estudiantes conectados desde Tigre y distintos puntos del Área Metropolitana, pero también desde numerosas provincias.
La propuesta incluye cuatro niveles de Guaraní, cuatro de Quechua, dos de Mapuzugun y los cursos iniciales de Qom y Moqoit. En total son 12 cursos, uno más que en el cuatrimestre anterior por la incorporación de Mapuzugun Nivel 2.
Más de 1.600 personas eligieron una o varias propuestas, reuniendo más de 2.200 inscripciones. Guaraní concentró 802; Quechua, 612; Mapuzugun, 366; Qom, 340 y Moqoit, 155.
Tres de cada cuatro inscripciones corresponden a los niveles iniciales, mientras que más de 560 se distribuyen entre los niveles superiores. Esto muestra una gran incorporación de nuevos estudiantes y, al mismo tiempo, la continuidad de quienes avanzan en su formación.
LENGUAS E IDENTIDADES
El relevamiento permite comprender que el interés por estos cursos trasciende el aprendizaje de un idioma. Cerca del 40 por ciento de las personas se reconoce integrante, descendiente o con raíces de algún pueblo indígena. Otro 32 por ciento manifiesta no saber si posee esa ascendencia y el 28 por ciento responde que no.
De esta manera, más de siete de cada diez participantes se reconocen con raíces indígenas o atraviesan una búsqueda relacionada con sus orígenes. Para muchas personas, las clases ofrecen la posibilidad de recuperar una lengua que dejó de transmitirse dentro de sus familias como consecuencia de la discriminación y el silenciamiento.
La propuesta reúne diferentes generaciones y territorios: las edades declaradas van desde los 11 hasta los 83 años y cerca del 65 por ciento de las personas inscriptas vive en Tigre y otros puntos del Área Metropolitana. Al mismo tiempo, la modalidad virtual permite llegar a numerosas provincias, con una participación destacada de Chaco, Santa Fe, Córdoba, Jujuy, Formosa, Neuquén, Salta, Mendoza, Río Negro y Chubut.
CUERPO DOCENTE Y GESTIÓN COMPARTIDA
Las comunidades nucleadas en la Unión de Pueblos Originarios participan en la gestión de la propuesta y en la elección del cuerpo docente, integrado por hablantes y referentes educativos de distintas regiones del país.
Josefina Navarro dicta Quechua desde Jujuy junto con Daniel Qispi y Paola del Federico, vecinos del conurbano bonaerense. Allí también viven las cuatro profesoras de Guaraní —Verónica Gómez, Noemí Ocampos, Yéssica Rodríguez y Liliana Bernal— y Tulio Cañumil, a cargo de Mapuzugun. Desde la provincia del Chaco, Fabián Valdez enseña Moqoit desde San Bernardo y Néstor Meza, Qom desde Pampa del Indio.
El Municipio de Tigre garantiza los honorarios, la cuenta institucional de Zoom y el espacio del Centro Universitario Tigre para las clases presenciales. Guaraní, Quechua y Mapuzugun combinan encuentros virtuales con una jornada presencial mensual, mientras que Qom y Moqoit se desarrollan a distancia.
UNA REPARACIÓN QUE SIGUE CRECIENDO
Esta política pública comenzó en 2021 en respuesta a un pedido de la Unión de Pueblos Originarios de Tigre y Escobar. Nació con un solo curso y alrededor de 50 estudiantes y actualmente comprende 12 propuestas de cinco lenguas indígenas.
Enmarcado en el Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas 2022-2032, el programa busca contribuir a la recuperación de idiomas históricamente perseguidos y desplazados. Por su masividad, continuidad y participación comunitaria, representa uno de los logros más importantes de la lucha indígena en Tigre.

























